febrero 2, 2022Psicología | Gema

Estoy cansado pero no puedo dormir: ¿Por qué? ¿Qué hacer?

Los problemas de sueño son uno de los síntomas más habituales que llegan a la consulta de psicología. Lo cierto es que el sistema del sueño que tenemos como seres humanos es frágil y se puede ver afectado por numerosos factores.

El problema, es que dormir y descansar bien por las noches es uno de los pilares fundamentales de la salud física y mental. Sin esas horas de descanso eficaz, difícilmente podremos sortear los obstáculos de la vida y solucionar otros problemas que pueden estar apareciendo; creando así una espiral peligrosa entre preocupaciones/problemas y dificultad para dormir.

En el presente artículo vamos a responder a preguntas tales como: ¿Por qué estoy cansado pero no puedo dormir? ¿Qué puedo hacer si no puedo dormir aunque esté cansado?
¿Existe alguna solución? ¿Son eficaces los fármacos? ¿Debo pedir ayuda psicológica?.

¿Por qué estoy cansado y no puedo dormir?

Es una sensación bastante desagradable. El cuerpo pide reposo, tanto físico como mental (que no tienen que ir necesariamente de la mano), pero no somos capaces de conciliar el sueño.

Muchas personas pueden tener días muy ajetreados y al llegar la noche y tocar la cama, ser incapaces de dormir lo suficiente o tardan muchísimo en conciliar el sueño. Otras se levantan intermitentemente o tienen despertares muy tempranos sin poder descansar lo suficiente.

Ahora vamos a comentar las principales causas que pueden contestar la pregunta de por qué estoy cansado y no puedo dormir.

Diferencia entre el cansancio y el sueño

En primer lugar, debemos entender que tener un día muy cansado, donde hagamos muchas cosas no tiene necesariamente que provocar sueño. Si bien es cierto que la activación física y mental aumentan las demandas de horas de sueño, esa misma activación puede poner a nuestro cuerpo en un estado de alerta.

Dicho estado de alerta tiene que ver con la predisposición de nuestro organismo para “pasara la acción”. De forma sencilla: estar muy activado y tener días muy cansados puede justamente sobre activarnos y dificultarnos el dormir, por encima del cansancio acumulado.

¿Estar cansado pero sin motivos?

Esta es otra situación bastante paradójica, pero solo en apariencia. Podríamos decir que es la otra cara de la moneda, de lo anteriormente expuesto.

Muchas personas al leer que un día muy ajetreado puede cansar pero dificultar el sueño, pensarán que es obvio. Pero qué pasaría si ha sido un día aburrido, monótono y con poca activación.

Pues bien, puede suceder lo mismo. Dormir muchas horas el día de antes, haber hecho poca actividad física e intelectual, y haber pasado el día aburrido puede producir en nuestro organismo una hipoactivación (activación disminuida) que genera la misma sensación de cansancio. Exactamente igual que si hubiésemos corrido un maratón (y no de series).

El resultado será el mismo, se sentirá cansado pero sin poder dormir por la noche porque el organismo no ha quemado la energía suficiente y se ha desregulado el ritmo del sueño.

¿Qué puedo hacer para dormir cuando estás cansado?

Existe una gran cantidad de consejos y hábitos saludables que pueden mejorar nuestro sueño resolviendo el problema de estar cansado pero no poder dormir.

A continuación comentaremos algunos de los puntos más importantes a tener en cuenta para resolver el problema de no poder dormir a pesar de la fatiga física y mental que se pueda sufrir.

1.Uso de fármacos

Existen algunos fármacos bastante eficaces. Sin embargo, algunos pueden generar dependencia física y psicológica como las benzodiacepinas (alprazolam, diazepam, etc).

Tómalas siempre bajo receta médica e intentando no abusar de ellas.

La melatonina es también una opción bastante eficaz y más segura que las
benzodiacepinas.

Sea como fuere, los fármacos no pueden modificar aquellos aspectos de tu vida que están causando los problemas para dormir. Considera utilizarlos con el objetivo de ayudarte a llevar mejor estos días con perspectivas de solucionar el problema de fondo.

2. Acudir al psicólogo

Si estamos ante un problema de insomnio sostenido y de difícil manejo, es muy probable que sea conveniente acudir a un psicólogo para que valore qué puede estar pasando y buscar así soluciones y herramientas para cortar con el problema.

Los fármacos pueden combinarse con la psicoterapia (en ocasiones es incluso
recomendable), pero los primeros no deberían sustituir la segunda.

3. Rutina del sueño

Probablemente la más importante de todas: intenta acostarte y levantarte todos los días a la misma hora; incluyendo los fines de semana.

Si no es posible o simplemente no quieres (porque tienes turnos muy duros y quieres darte el capricho el fin de semana), al menos tenlo en cuenta para no hacer variaciones muy amplias en cuanto a los horarios.

4. Activación acorde al momento del día

Esta es de las más difíciles, en especial para aquellas personas que trabajan hasta tarde o tienen hijos, por ejemplo.

Lo ideal sería que redujésemos el grado de activación física y sobre todo psicológica conforme se acercan las últimas horas del día antes de irnos a dormir. Si no es así, a nuestro cuerpo le costará más conciliar el sueño por la sobreestimulación, incluso aunque estemos cansados.

5. La cama solo para dormir

Muchas personas utilizan la cama para estudiar, jugar a videojuegos, tener relaciones sexuales (¿quién no?), etc. Pero lo cierto es que, en la medida de lo posible, debemos utilizar la cama solo para dormir.

De lo contrario, es fácil que podamos asociar inconscientemente esa
sobreestimulación (física y/o mental) a la cama; facilitando que no podamos dormir aunque estemos cansados al llegar a ella.

6. Actívate durante el día, pero no en exceso

Esto incluye tanto la parte física como psicológica.

Es decir, para poder conciliar bien el sueño, además de otros aspectos, será importante que tengamos un día donde podamos ejercitarnos física y mentalmente, pero sin llegar a la fatiga. La misma que nos puede hacer caer en lo comentado en el primer apartado de este texto.

En cuanto a la activación en exceso, hace referencia justamente a lo que comentábamos.

Días de mucho estrés y sobreactivación pueden cargar en exceso nuestra mente y hacer que lleguemos a la cama, ya al final del día, con muchas preocupaciones, tareas pendientes y tensión que acabarán dificultando la conciliación del sueño.

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