abril 26, 2022Disciplina positiva | Gema

Mi pareja no quiere pasar tiempo conmigo: qué hacer

Pasar tiempo de calidad con la pareja para poder construir buenos momentos y recuerdos, es una de las bases fundamentales de toda relación que tenga como objetivo perdurar en el tiempo y disfrutar de la vida juntos. Sin embargo, a veces uno de los miembros empieza a distanciarse y esto puede tener serias consecuencias e implicaciones.

En este artículo responderemos a preguntas cómo: ¿Por qué es importante pasar tiempo en pareja? ¿Qué situaciones pueden dificultar o impedir que se invierta tiempo juntos? ¿Qué hace que uno de los miembros de la pareja se distancie y priorice invertir su tiempo en otros aspectos de su vida?

¿Por qué es importante el tiempo en pareja?.

Como en cualquier tipo de relación, los lazos afectivos y el proyecto conjunto se construye a través de la inversión de tiempo conjunta, la comunicación y la información compartida de las formas de ser y estar del otro.

Pasar tiempo con la pareja (o con cualquier otra persona) no solo implica por tanto pasar un buen rato (lo cual es básico por supuesto), sino conocer al otro y establecer dinámicas de reciprocidad (como ayudarse mutuamente ante las adversidades de la vida).

En última instancia, se pretenderá con todo esto tomar decisiones que vayan en la dirección que ambos miembros perciban como satisfactoria para sí mismos comprometiéndose así con un futuro común.

Dicho esto, no es complicado deducir que el tiempo será la materia prima básica y necesaria para poder estructurar todos estos componentes recién mencionados.

Tiempo en pareja vs Tiempo de calidad

Aquí llega el primer elemento de confusión frecuente para muchas personas y que de resolverse nos permitirá mejorar significativamente la salud de cualquier relación.

Muchas personas, por circunstancias varias (como no haber podido experimentarlo en sus propias familias de origen), tienden a confundir el tiempo con alguien, con el tiempo de calidad con ese mismo alguien.
Por poner un ejemplo sencillo: ver la televisión.

Ver una serie de televisión con tu pareja puede ser un momento de calidad con ella, o un simple pasatiempo sin ningún tipo de conexión. La diferencia estriba en cómo se vive y comparte la experiencia con el otro.

No será lo mismo ver algo aleatorio en la televisión, que elegir una serie juntos, comentarla, compartirla, recordarla en ciertos momentos y crear en definitiva un pequeño ritual para ambos. Hasta la proximidad física en este tipo de momentos y el preparar algo para beber o comer, o elegir siempre el mismo momento de la semana pueden generar una dinámica sana y constructiva para la relación.

En definitiva, el tiempo de calidad son todos aquellos momentos que sin importar el tipo de actividad en cuestión, se llevan a cabo compartiendo la experiencia con el otro, haciendo que haya una diferencia cualitativa entre hacerlo solo y con la pareja.

¿Por qué mi pareja no quiere pasar tiempo conmigo?.

Aquí existen numerosas posibilidades ya que las diferencias entre personas y parejas son enormes. De todos modos vamos a explorar algunos de los motivos más frecuentes por los cuales una persona decide (consciente o inconscientemente priorizar otras cosas antes de pasar tiempo con la pareja).

1. Características de personalidad.

Muchas personas de carácter introvertido e independiente pueden priorizar con frecuencia las actividades solitarias.

Si bien es cierto que las personas con estos rasgos deberían ser igual de independientes en cualquier fase de la relación (y por ende, si al principio eran de otra forma es sinónimo de que no son personas independientes), esto no es del todo así.

Es bastante común que las personas independientes en la fase inicial de la relación hagan una “excepción” por la tormenta de emociones y hormonas, pero que superada esta fase, vuelvan a su estado “basal”, retomando sus hábitos solitarios.

Para confirmar este rasgo, tendremos que fijarnos también en si la persona prioriza otras relaciones sociales y deja de lado a su pareja, o si por el contrario es realmente introvertida e independiente de forma consistente en cualquier relación.

2. Situación vital de la persona.

En épocas de estrés y presión (laboral, familiar, existencial, etc.) es fácil que hayan personas que empiezan a necesitar más tiempo a solas. A veces por dificultades a la hora de pedir ayuda o compartir sus estados anímicos, en otras, como mero método de autorregulación temporal.

Si es el caso, lo mejor será comunicar nuestra disponibilidad a nuestra pareja y
respetar sus tiempos. Si por el contrario es una situación que se está cronificando, quizá sea conveniente barajar otras hipótesis o recomendarle que pida ayuda profesional o de personas cercanas.

3. Evolución natural de la relación.

Es natural que los inicios de las relaciones sean más intensos y volátiles (para bien o para mal) que el resto de la relación. Es un proceso biológico esperable, pero tampoco debe servir como excusa para dejar de lado el tiempo de calidad que requiere y merece la relación de pareja

Aquí deberemos examinar en nosotros mismos si la sensación de que nuestra pareja no quiere pasar tiempo con nosotros es cuestión de haber terminado la fase inicial de enamoramiento (la cual echamos de menos), o si por contra, hay algo más que debería analizarse y mejorarse.

4. Conflictos no resueltos en la relación.

Si descartamos los componentes “normales” de la relación, como los mencionados rasgos de personalidad de cada uno o la fase de la relación en la que estamos, los subsiguientes motivos más frecuentes suelen ser los conflictos de pareja pasados o presentes.

En primer lugar, es posible que haya habido conflictos en la pareja que hayan erosionado la salud de la misma y esto haya distanciado a uno de sus miembros (o a ambos).

En este primer supuesto, es fácil que el miembro de la pareja que no esté distanciada, sienta igualmente malestar o heridas del pasado, aunque no por ello renuncia a la cercanía y sí sufre a diferencia del otro, la distancia que este le está propinando.

En el segundo caso, los conflictos presentes (que en ocasiones son casi indistinguibles de los conflictos pasados y no resueltos).

Sea como fuere, habrá que hacer un trabajo conjunto para resolver estos conflictos y preguntarnos por qué se sigue en la relación. Después de todo, si uno de los miembros está distanciado y no quiere pasar tiempo con el otro,-¿por qué sigue con ese otro?.

Llegados a este punto, buscar ayuda profesional con un psicólogo de parejas será la mejor opción para resolver esos problemas enquistados de los que es difícil hablar.

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